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En octubre de 2010, Gamesa presentó en Londres su Plan de Negocio 2011- 2013, bajo la máxima de convertirse en referente de la industria eólica en ofrecer menor coste de energía y en torno a tres ejes estratégicos: Coste de Energía (CoE), crecimiento y eficiencia.
La respuesta de Gamesa se produce tras un riguroso análisis del sector energético y en particular del industrial eólico, caracterizado en los últimos años por una profunda y rápida transformación, asociada a varios factores, entre los que se encuentran la crisis mundial económica y financiera, que ha ralentizado nuevos proyectos de inversión y ha provocado incertidumbre regulatoria en algunos países; el traslado de la demanda hacia mercados emergentes; el incremento de la competencia, con la confluencia en el mismo mercado de empresas globales y operadores locales; y la carrera por la reducción del coste de energía.
El mercado en los últimos años se ha caracterizado por una creciente volatilidad, vinculada a la incertidumbre regulatoria en algunos países, principalmente del Sur de Europa. Una circunstancia que convive, sin embargo, con las notables perspectivas de crecimiento del mercado a medio y largo plazo, sustentadas por el déficit energético en el mundo; el compromiso de los países en la lucha contra el cambio climático; la necesidad de una mayor seguridad en el suministro; la normalización a medio plazo del sector eólico onshore en Europa del Este; el crecimiento de los mercados asiáticos y otros emergentes (India, Brasil, etc.) y la llegada del mercado offshore, que previsiblemente despegará a partir de 2014/2015.
En este sentido, la compañía ha lanzado lanza un ambicioso plan a cinco años para el desarrollo de tres nuevas familias de productos onshore y dos nuevas plataformas offshore (G11X y G14X). Y, asimismo, sigue trabajando en la reducción de costes en el área de servicios de operación y mantenimiento y en un programa de alargamiento del ciclo de vida de los aerogeneradores.
Este programa está apoyado por el incremento de horas de ingeniería, hasta 1,5 millones de horas al año, por el aumento del personal dedicado a I+D para 2013 (se prevé duplicar el personal actual –más de 600 ingenieros-), por más de 150 familias de patentes y por la apertura de cinco nuevos centros tecnológicos en 2011.
Gamesa prevé un período intensivo en inversiones, dirigidas a la expansión global de su capacidad operativa y al liderazgo tecnológico, tanto en el mercado eólico en tierra (onshore), como marino (offshore). En este sentido, estima inversiones de 250 millones de euros anuales en los próximos tres años para la implantación industrial y el lanzamiento de nuevos productos, entre los que se encuentra el desarrollo offshore al que se destinarán 150 millones de euros de inversión, durante 2011-2013.
El crecimiento de Gamesa está impulsado por una estrategia comercial basada en la entrada de nuevos mercados y nuevos segmentos de clientes. Gamesa ha diseñado una nueva organización comercial, distribuida en 8 regiones y 24 oficinas comerciales en el mundo, reduciendo así el tiempo de respuesta a los clientes. En los últimos doce meses, la compañía ha contratado MW en 10 nuevos mercados y con más de 20 clientes nuevos.
En los próximos años, Gamesa quiere consolidar su posición en el mercado como uno de los principales promotores mundiales de parques eólicos. Para eso seguirá avanzando en su estrategia de puesta en valor de su cartera. Para 2013, la división de parques prevé entregas de 700 MW.
Por el contrario, en Estados Unidos y China, la capacidad productiva efectiva se duplicará, hasta superar los 1.000 MW en cada país, Sudamérica estrenará capacidad hasta los 300 MW en 2013 e India alcanzará una capacidad productiva de 800 MW al final de este período. En este último mercado, Gamesa prevé la instalación de nuevas plantas durante 2010-2013.
La búsqueda de una mayor eficiencia se traducirá también en una reducción de costes de producción y logística, la implantación de un modelo logístico global, integrado, que permitirá una reducción de costes del entorno del 13% y una mejora de los tiempos de respuesta/suministro de 12 a 4 meses. La optimización llegará también a los procesos de construcción y a una mayor externalización de aquellos suministros que comporten menor valor añadido.
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